Animal de cine

Pablo Bucca. Entre sus proyectos figura filmar una película de la
novela Una mujer sucede, de Luis Lozano.
Desde los diez años filma cortos, aún cuando no sabía lo que hacía. La filmadora familiar, demasiado grande para su época de bajito, le descubrió la maravilla detrás del lente. Luego vinieron los cortos escolares, con sus amigos, con la familia, y los «inventos», las pruebas, que siempre trataba de ocultar a la vista de sus mayores sin lograrlo. Ya nunca pararía de filmar. Maquetas incendiadas, cámaras de descendían desde un techo, para ver el efecto producido (entre otros ensayos) fueron los cimientos del guionista y director de cine que es hoy Pablo Bucca. Este bolivarense de veintidós años, permitió a La Mañana entrar un ratito en su mundo de películas y se permitió a si mismo hablar de lo que más le gusta, filmar. Pablo es obsesivo y tenaz, tiene una idea muy clara, un objetivo sobre el que pone todo su empeño y no tiene pensado bajar los brazos ante los diferentes escollos que tendrá que sortear. De todo eso y de su proyecto más reciente, hacer una película basada en la novela Una mujer sucede, de Luis Lozano, habló para estas páginas.

¿Cómo empezó esta historia?
Empecé a filmar cortos a los diez años; me llamaba mucho la atención una filmadora que había en la casa, que no me la prestaban pero me encargaba de “robarla” y filmaba todo. No es que hacía las típicas imágenes como cumpleaños o situaciones similares, sino que -sin saberlo- hacía transiciones y cosas así.A los once o doce ya hice el primer corto con una historia, con planos cortos y medios, con todo. No sabía lo que hacía hasta que alguien me dijo: estás haciendo cine.Cuando iba al Colegio Cervantes, filmamos algo y fue fascinante ver la sala de música convertida en un set. Me encantó.Hace ocho años hice un policial, antes había llegado a la final de los Torneos Juveniles Bonaerenses con un documental.Ya en Buenos Aires empecé a trabajar con Javier Torres, cuando tenía 18 años, haciendo cámara y fotografías. Esto realmente me apasiona.
¿Qué es lo que más te gusta hacer, documentales, cortometrajes...?
Me gusta más la ficción. Hasta ahora he hecho cortos porque es la manera de aprender. De hecho, creo que así es como se aprende, con la práctica; aunque claro que no estoy en contra del estudio. Por eso creo que ahora me siento preparado para hacer un largometraje.El estudio te da elementos técnicos y te ayuda a ponerle nombre a lo que ya sabés hacer.
¿Siempre viste muchas películas?
No, en realidad no. No llegué por el lado de ver cine como la mayoría, sino que lo que siempre me interesó fue filmar. Es más, no quiero ver películas hasta que no haga la mía. No me quiero sentir influenciado.
¿Sos obsesivo?
Si, en esto si. Esto -hacer cine- tiene muchos procesos, uno más lindo que el otro. Primero está el proceso de escritura, que es muy solitario y a la vez agobiante. A veces estás frente a la página en blanco y cuando no te sale nada sobreviene la angustia, pero después es lindo ver el trabajo hecho. Después viene el rodaje, que me encanta, porque estás trabajando con los actores, con las luces, con las cámaras. Previamente estuviste pensando el encuadre y todo eso y cuando ves el proceso terminado es muy lindo, muy interesante.
¿En general quedás conforme con tu trabajo?
No me gusta nada de lo que hice. Además no me gusta trabajar con guión técnico previo...
¿Eso qué significa?
El guión técnico previo es pensar en la toma antes de hacerla. Me gusta ir sin pensar en lo que voy a hacer y sentir esa presión, de tener que resolver en el momento. Claro que eso no lo voy a usar en un largometraje, pero es la técnica que me va a ayudar cuando me toque resolver situaciones imprevistas.Así aprendí y así sigo.
¿Qué estás haciendo actualmente?
Estoy trabajando en la novela Una mujer sucede, de Luis Lozano
¿Cómo surgió la idea?
Para mi fue maravilloso cómo surgió. Yo venía de estar dos años trabajando en un guión (que fue presentado en un concurso de primeras y segundas películas en el INCAA y estamos esperando el subsidio), pero mi necesidad es otra. Cuando llegó a mis manos la novela de Lozano (que me la dio Santos Vega, el Negro), estaba en la mitad de un guión de otro largometraje que tenía puntos en común con la historia de Una mujer..., tales como la identidad, o la forma en la que está narrada. Por eso, cuando empecé con la novela de Lozano, no pude parar hasta terminarla. La leí en una noche, a pesar de que no soy de leer novelas, leo más que nada guiones.Esta es una novela muy cinematográfica, tiene resuelta hasta la cuestión de las luces, el sonido, las sombras.. Me gustó cómo está escrita, más allá de lo que yo pueda hacer con ella. Cuando la leí sentía una gran excitación, sentí eso que me indica que debo hacer algo: ´aquí está, esto es´.Al otro día nomás quería empezar a trabajar con el guión y ahora estoy en eso.
¿Cómo fue el encuentro con Lozano, cómo te acercaste?
Antes que todo yo quería empezar a adaptarla, porque desde la obra literaria al guión es un proceso que implica cambios, porque uno saca cosas del autor original pero también pone cosas propias. Cuando hablé con Luis, él demostró entusiasmo, lo que para mi fue un impulso y una satisfacción que me elevó mucho. Me dijo: ´vos sos el guionista, yo no tengo nada que ver´ y eso para mi es muy importante, habla muy bien de él. No es que se desentendió, sino que me dio libertad.A Luis le gustó mucho cómo quedó armado el guión.
Hablame del proceso de adaptación.
Por un lado sentía que estaba maltratando la novela, sucede siempre en el paso de una obra literaria a un guión cinematográfico. La novela tal vez te cuenta una acción en diez páginas y en cine lo contás en una imagen, en un plano. Igual a mi me gusta escribir un guión de manera narrativa, porque me parece que el actor luego se involucra más de esa manera. De hecho, algunos párrafos están directamente cortados y pegados de la novela.La obra me dio la posibilidad de que el guión tenga una estructura muy dinámica, en tiempo y espacio, que vaya de un lado a otro, flashback...Estoy en eso, sé que el camino es largo, que nada es fácil...
Fundamentalmente por la cuestión económica...
Claro, para hacer cine el tema es dinero, pero creo que se pueden hacer buenas películas con poca plata. Lo fundamental para eso es contar primero con un buen grupo humano.
¿Qué es hacer buen cine?
Primero y principal es contar una buena historia. El guión es la columna vertebral de una buena película. Sin buen guión no hay buena película, más allá de lo que uno pueda hacer como director. Cuando escribo no sólo pienso en la historia sino cómo la voy a realizar, porque de nada sirve hacer guiones irrealizables para dejarlos en un cajón. Esta película permite que con pocas locaciones (lugares) y con pocos personajes, se pueda contar una historia interesante, que le va a dar dinámica por el tema del montaje, como decíamos antes. Creo que no importa con qué contás la historia, sino lo que contás. A mi el dinero no me va impedir contar una historia, como a un pintor no le impedirá pintar el no tener óleo; lo hará con témpera, supongo, o dibujará en la pared.
¿Qué papel juega la calidad técnica, entonces?
Lo que pasa es que el cine es audiovisual y estamos acostumbrados a ver grandes producciones audiovisuales en televisión, ya que tienen elementos que el cine (independiente, argentino) no tiene, entonces cuando uno llega con la película hecha a pulmón, al espectador le choca la imagen. La idea entonces es involucrar al espectador de manera tal que se olvide de la imagen en sí.
Si tuvieras la posibilidad de hacer una superproducción, ¿seguirías priorizando el guión?
Si, por supuesto, porque quiero hacer las cosas bien. Hay que hacer un esquema de producción viable. Lo que uno tiene que pensar es que se hace cine dentro del encuadre, en el plano. Puedo cortar una calle en Bolívar, colocar cien autos y cientos de personas y en ese encuadre tengo la ciudad que necesito.
¿Cómo manejás el tema de los actores?
Si los actores leen un guión piola se enganchan. Si les das un guión como éste, que tiene una base literaria muy sólida, les gusta.La conexión con el actor tiene que ser personal. Voy y hablo con cada uno y listo. Es más viable de esa manera.Es cuestión de ir y avanzar, no queda otra.
¿Cuál es el paso siguiente a escribir el guión, que es donde te encontrás ahora?
Ahora estamos reescribiendo, porque hay cosas que tienen que quedar más sólidas. La literatura se puede tomar determinadas licencias, pero en cine tenemos que explicar cuestiones que en la novela pueden pasar desapercibidas. En la película hay que dar información, que quizás pueda entrar en un solo plano, en una sola imagen.A su vez cambian muchísimos los diálogos, las situaciones de los diálogos. Por eso, la idea es terminar un guión base para este mes, empezar a trabajar con el desgloce (que es lo que te permite saber qué necesitás, cuántas locaciones, qué elementos). En base a ese desgloce se hará la búsqueda de locaciones en Bolívar, lo que implica que tendré que recorrer la ciudad, y paralelamente buscar los actores.El objetivo es hacerla para fin de año o principios del año que viene. Claro que los tiempos no los maneja uno, pero ése es el objetivo.Soy de tirarme presión, había dicho que para los veinte años iba a tener una película hecha, no lo logré y ahí vino mi primera frustración. Me dije que no iba a caer en lo mismo pero no puedo...
¿Dónde termina este proceso de angustia, de ansiedad, cuando la película está terminada o si te gusta cómo quedó? ¿En qué medida te influye el resultado estético?
Lo que digo es que yo me siento preparado para hacer una película y amo lo que hago. No sé si va a ser buena o mala y no lo sabré hasta que esté terminada. Yo estoy preparado para dar este paso, para hacer algo humildemente, para contar una historia. No me propongo ganar el Oscar.


Daniela Roldán